¿Quiénes somos?

La revista Mejores Prácticas Corporativas es un proyecto editorial del Instituto Mexicano de Mejores Prácticas Corporativas, A.C. (IMMPC). El Instituto nació a finales de 2009 en Jalisco, en medio de una de las peores crisis financieras de la historia, y en un entorno competitivo complicado.

Entendiendo que existían un sinnúmero de conceptos y metodologías diseñadas para guiar a las empresas y lograr su institucionalización y trascendencia, pero que no se tenía claro cómo éstas debían implementarse, resultaba necesario contar con un organismo que generara lineamientos para ayudar a las empresas a alcanzar sus objetivos. Es por ello que el IMMPC se posiciona como un marco de referencia y un espacio de vinculación y promoción de las mejores prácticas corporativas.

Con el fin de promover la cultura de mejores prácticas, y hacer llegar este mensaje a la comunidad empresarial, el IMMPC crea la revista Mejores Prácticas Corporativas.

Nuestra Misión

Divulgar y promover las mejores prácticas de los negocios, con el fin de demostrar que se puede llegar al éxito a través de medios legítimos, contribuyendo así a cambiar la cultura empresarial de México.

¿Qué hacemos?

Presentamos entrevistas, casos de éxito y artículos —todos ellos protagonizados y escritos por gente que combina la teoría y la práctica— que le brindan al lector una mejor perspectiva para resolver los problemas a los que se enfrenta diariamente en el mundo empresarial. No sólo queremos hablar de qué hicieron, sino de cómo lo hicieron y por qué lo hicieron, para inspirar a más mexicanos y demostrar que hacer las cosas bien no sólo es posible, sino que es valioso y, sobre todo, satisfactorio.

Nuestra publicación toca diversos temas de negocios, pero se especializa en temas de empresas familiares, institucionalización y gobierno corporativo, siendo éstos rubros esenciales para garantizar la consolidación y la trascendencia de las empresas de todo el mundo.

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Instituto Mexicano de Mejores Prácticas Corporativas

A finales de 2009, nace en Jalisco el Instituto Mexicano de Mejores Prácticas Corporativas A.C. (IMMPC), en medio de la peor crisis financiera de la historia reciente y en un entorno competitivo complicado. El IMMPC nace al ver la necesidad de que había un sinnúmero de conceptos, metodologías, sistemas y herramientas modernas que podían apoyar las tareas de administración empresarial, pero que no se tenía claro ni la manera ni el orden en que tales elementos debían implementarse. Era necesario contar con un organismo que generara referencias para evaluar la metodología más viable, con vistas a alcanzar los objetivos de dirección y control de las empresas.

Es por ello que el IMMPC, a través de su Centro de Investigación y Desarrollo (CID), adoptó el firme compromiso de identificar y estudiar las mejores prácticas existentes, así como la relación coherente, congruente y efectiva que existe entre ellas, ya que la aplicación de unas cuantas, de manera aislada, no genera los beneficios y resultados esperados.

En un afán por divulgar la cultura de mejores prácticas en las organizaciones, el IMMPC creó la revista de Mejores Prácticas Corporativas, su medio oficial de difusión y una herramienta de acercamiento con las empresas familiares, dueños, emprendedores y directivos de las empresas mexicanas, que les ayuda a conocer las tendencias de las mejores prácticas a nivel mundial, ayudándoles a resolver los problemas a los que se enfrentan día con día.

Hoy, el Instituto se consolida a nivel nacional, pues cuenta con los Capítulos Cd. de México y Bajío, este último con sede en Querétaro. Este crecimiento obedece a la ideología de que, para generar un cambio en la cultura empresarial del país, no solo basta con proponer una idea, sino que es necesario empujarla para que esta genere réplicas a su alrededor. Para consolidar este proyecto, también se requiere vincular a gente comprometida con el cambio, que a su vez genere réplicas y provoque un efecto realmente expansivo, para provocar el tan anhelado cambio en la cultura empresarial de México.

El IMMPC cree en el gran potencial de las empresas mexicanas, es por ello que su principal objetivo es el de contribuir a su crecimiento y consolidación. Para lograrlo, el Instituto trabaja para potenciar la investigación y desarrollo de las mejores prácticas, promoviendo el el emprendimiento, fomentando la innovación y la tecnología, proponiendo programas de intercambio de experiencias entre sus miembros y estableciendo relaciones estratégicas con otros organismos, instituciones y universidades.

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El Modelo de Gestión del IMMPC reúne las mejores prácticas en diferentes rubros y las concentra en una metodología integral que tiene como objetivo lograr la consolidación de las empresas, así como su trascendencia en el tiempo.

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ACERCA DE MEJORES PRÁCTICAS

Mejores Prácticas Corporativas es un proyecto editorial del Instituto Mexicano de Mejores Prácticas Corporativas, A.C., cuya misión es divulgar las mejores prácticas de los negocios, con el fin de promover una cultura empresarial que busca llegar al éxito por medios legítimos.

Presenta contenidos de vanguardia que incluyen artículos y entrevistas, protagonizados y escritos por gente que combina la teoría y la práctica, que ayudan al lector a resolver los problemas con los que se enfrenta a diario en el mundo empresarial; esto a través de un formato de alto impacto y diseño propositivo.

AUDIENCIA

Empresarios, directivos y ejecutivos de alto nivel. Así como socios y miembros del IMMPC.

Los lectores son personas en puestos de decisión, innovadores y con inquietud intelectual; además de contar con licenciatura y generalmente con estudios de posgrado, son personas de gran influencia a nivel político, empresarial y directivo con lineamientos claros y un gran deseo de aprendizaje hacia nuevas formas de estrategia, administración y gobierno corporativo que les permitan alcanzar el éxito del entorno en que se desenvuelven.

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    ¡Que México crezca! Una mirada a la gente que esta cambiando México.
  • MARZO-ABRIL 2015
    Profesionalización: Llevando a la empresa hacia el futuro.
  • MAYO-JUNIO 2015
    Desarrollo sustentable, la nueva llave del crecimiento económico.

 

  • JULIO-AGOSTO 2015
    Cumplimiento regulatorio: Un chequeo de salud a tu empresa.
  • SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2015
    Certificaciones que agregan valor.
  • NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2015
    Administración de riesgos y mejora continua.

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¿Cómo escribir para Mejores Prácticas Corporativas?

Transformando a México con un liderazgo empresarial sustentado en valores

de de
Centro de Investigación y Desarrollo del IMMPC, con la colaboración de Esteban Muñoz Aguilar

Como en muchos otros aspectos de la vida, aprender de liderazgo es un recorrido: los grandes líderes hacen y deshacen, prueban y yerran; leen la teoría y viven la práctica. En esta edición, damos un breve repaso de las prácticas que nuestra gente necesita implementar para impulsar su liderazgo.

En la música clásica, es el conductor quien debe coordinar el sonido de los distintos instrumentos que componen a una orquesta. Hoy, recordamos a personas como Herbert Von Karajan, Leonard Bernstein o Gustavo Dudamel por sus habilidades para conducir en una cámara de música. Pero ¿cuáles son las grandes cualidades por las que estos hombres se ganaron el título de ‘Maestro’?

Primero, conocen la técnica de ejecución de todos los instrumentos, aunque no sepan tocarlos. Segundo, no colaboran como directores, sino como integrantes de la orquesta. Tercero, conocen bien a sus músicos; para ellos no son instrumentistas, sino intérpretes cruciales en la armonía de una pieza. Cuarto, reconocen cuándo deben utilizar su autoridad para preservar o mejorar la calidad de una presentación. Y por último, los buenos conductores inspiran el trabajo de sus colegas en el escenario, para que den lo mejor de sí en cada concierto.

 

Estas no son solo características de grandes conductores. Más bien, son técnicas que se deben practicar diariamente para fortalecer nuestro liderazgo. Tanto en una orquesta como en las empresas, los mejores líderes influencian, motivan y facultan a otros para que contribuyan al éxito de una organización, poniendo el futuro de la compañía antes que sus ambiciones personales.

Anatomía de un líder

Para el filósofo y escritor español Fernando Savater, cada edad humana ha contado con un ‘hombre ideal’; es decir, un modelo al que la mayoría de las personas aspiran a ser. Y en nuestra época, Savater comenta que este hombre ideal es el empresario: “Creador de la actividad productiva y económica porque es el que, de alguna manera, todos quieren ser y alcanzar, y porque representa el nivel más alto, envidiable y logrado de la escala social”.

Como los principales líderes del siglo XXI, Savater explica que los empresarios deben preocuparse por atender los siguientes planos: Personal (conocer, atender y potenciar el cargo o la tarea que cada empleado realiza); Organizativo (adecuación correcta de las metas, los procesos, la remuneración y el reparto de tareas); Externo (manejo de relaciones con clientes, proveedores, competidores, etc.); y Economía de mercado (la reconciliación entre innovación, deseo de beneficios y armonía social).

Para desarrollar estos cuatro planos, un líder no puede recurrir solo a la teoría en libros de administración o de psicología. Los mejores líderes se forman a través de la práctica, puliendo algunas de sus habilidades natas, y adquiriendo nuevas fortalezas en su día a día. Entre las más importantes, destacan las siguientes:

    1. Audacia: Un líder que no puede asumir riesgos no podrá emprender ni ser un buen empresario.
    2. Comunicación: Transmitir ideas con claridad de manera que toda la organización las entienda y las comprenda.
    3. Justicia: Identificar un interés común entre los colaboradores, que motive las decisiones y las acciones de la empresa.
    4. Prudencia: Medir los riesgos y adaptar las estrategias de la empresa para evitar perjuicios a la misma.
    5. Discernimiento: Capacidad de poner fin a cualquier misterio no resuelto, y entender la raíz de los problemas para resolver situaciones de conflicto.
    6. Concentración: Enfocarse un 70 % en las áreas fuertes del negocio; un 25 % en las áreas nuevas; y un 5 % en las áreas débiles.
    7. Eficacia: Capacidad de generar ganancias, satisfaciendo las necesidades de sus consumidores.
    8. Ética: Encontrar los requisitos para que cada miembro del negocio pueda alcanzar su felicidad, sin perjudicar a los demás.
    9. Pasión: Amor por lo que se hace, por lo que se tiene y por lo que se busca.
    10. Confianza: Depende de la forma en que un empresario crea sus productos y administra la organización, para establecer una relación duradera con los clientes.
    11. Responsabilidad: Asumir los fracasos y buscar las mejores soluciones, con todo el equipo.
    12. Servicio: Entender cómo quieren ser tratados los clientes.
    13. Visión: Capacidad de ver con claridad lo que uno, como líder, quiere ser y a dónde quiere llegar.
Tipos de liderazgo

La figura del líder puede tener muchos matices y, por tanto, presentarse de formas muy distintas. Además, dependiendo de las características predominantes de una persona, y de cómo las utiliza para dirigir su organización, se pueden generar distintos estilos de liderazgo. A continuación, repasamos los estilos de liderazgo más comunes en las empresas, junto con sus beneficios y perjuicios para el negocio:

Autoritario. Se concentra en preservar un control directo sobre las decisiones de la empresa —contratación de personal, regulaciones, políticas y procedimientos, etc.—, y favorece la comunicación unilateral, estableciendo las metas de la organización sin consultar la opinión de sus colegas. Para el líder autoritario, un ambiente de trabajo exitoso depende de la supervisión directa de los procesos y de mantener una relación estrictamente profesional con los empleados.

Paternalista. Prefiere actuar como una figura paterna para sus subordinados, para ganar su confianza y cimentar su lealtad en la empresa. Así, el director paternalista detiene la fuga de capital humano y no necesita supervisar directamente a los empleados, ya que su atención y compromiso hacia los colaboradores impulsarán el cumplimiento de las metas. El mayor peligro de un líder paternalista es el favoritismo, porque solamente atendería a sus colaboradores más leales en la toma de decisiones, y relegaría a quienes no demuestran un gran compromiso hacia su estilo de liderazgo.

Democrático. Se preocupa por crear un ambiente de igualdad en la empresa, al incluir a sus empleados en la toma de decisiones. También promueve el intercambio de ideas y el debate para diseñar estrategias que beneficien a todos los miembros de la organización. Sus rasgos más característicos son la honestidad en sus opiniones; la búsqueda de ideas y de habilidades diversas; mantener la calma y saber coordinar al negocio ante las crisis; la confianza en el trabajo de sus empleados; y la ética de trabajo.

Liberal. Para este líder, la mejor dirección que puede ofrecer es evitar intervenir en las operaciones del negocio, delegando el proceso de toma de decisiones a los empleados. En este caso, el líder funge como un asistente para el trabajo de la organización, participando en la organización solamente cuando su asistencia es requerida. Este es un estilo efectivo si los empleados son personas independientes, experimentadas, y con una gran dedicación a su trabajo. En caso contrario, el liderazgo liberal solo afectará la productividad y deteriorará la cohesión social del negocio.

Transaccional. Su estrategia se basa en recompensas y castigos: si un empleado es calificado con buen desempeño en la organización, el líder le ofrece algún premio para reconocer su trabajo; en caso contrario, el director debe reprimir o corregir las acciones del empleado para mejorar sus rendimiento futuro. El liderazgo transaccional se concentra en desarrollar las fortalezas de la empresa, cumpliendo las metas, aumentando la productividad y consolidando los procesos del negocio.

Transformativo. Su objetivo es enfocar las necesidades u objetivos individuales de sus colaboradores hacia un objetivo común. Un líder transformativo genera una visión por cumplir, y después la transmite a sus empleados para que ellos también se unan al cambio que él desea realizar en la empresa. Los directores transformativos se caracterizan por tener un gran carisma: que reta a sus subordinados a superarse para promover el cambio y la innovación dentro del negocio.

Las ‘enfermedades’ del liderazgo

Se podría decir que los mejores líderes son los que aprenden a crear un balance adecuado entre sus responsabilidades como dirigentes de un grupo, y sus convicciones morales y éticas. Lamentablemente, todavía existen líderes que olvidan el aspecto humano de su trabajo, recayendo en prácticas que solamente perjudican a sus colaboradores.

Por ejemplo, los ‘líderes narcisistas’ son arrogantes, hostiles y solo están interesados en alcanzar sus propios objetivos. También son altamente competitivos, se aíslan de sus colegas y no responden bien a las críticas. Otro caso notorio son los ‘líderes tóxicos’: personas que dirigen a través del miedo y que empeoran las condiciones de trabajo, sin importar las consecuencias.

Otros factores de la personalidad que pueden afectar el trabajo y las habilidades de un líder son:

  • Optimismo irreal. Piensan que su ‘inteligencia superior’ los exime de seguir las reglas, y pueden hacer lo que quieran.
  • Egocentrismo. Su éxito es lo único que importa, mientras que el bienestar de los demás es irrelevante.
  • Sentido de omnisciencia. Creen que los saben todo, que su conocimiento es innato e ilimitado.
  • Sentido de omnipotencia. Creen que tienen la autoridad y el poder para dar cualquier tipo de orden y para hacer lo que quieran.
  • Ilusión de invulnerabilidad. Su astucia es su mejor arma, y piensan que pueden escapar de cualquier problema, aun si son culpados por cualquier error.
Líderes y antilíderes


De una forma u otra, todos hemos sido testigos de buenos líderes, y también de algunos malos. Quizá, el liderazgo sea una de las actividades más complejas para realizar. Por eso, son pocos los que pueden dirigir a tantas personas con efectividad; pero también hay otros que fracasan rotundamente en el intento. Aquí te compartimos algunos de los mejores y los peores líderes que han existido en nuestra historia:

 

Elizabeth I. Desde los inicios de su gobierno, la llamada ‘reina virgen’ adoptó un estilo de gobierno cuidadoso y moderado, asesorada por diversos consejeros y consultando al Parlamento inglés constantemente. Entre sus logros más recordados destacan la instauración de la Iglesia de Inglaterra; su contribución a las artes —apoyando a dramaturgos como Shakespeare—; el establecimiento de redes de comercio con el nuevo mundo (Latinoamérica); y la derrota de ‘la armada invencible’ en una breve guerra contra España. Aunque sufrió varios atentados contra su vida y sus últimos años como reina fueron complejos, Elizabeth I es recordada como una de las grandes gobernantes de la historia. Actualmente, la época de su reinado (1533-1603) es conocida como ‘la edad de oro’.

Idi Amin. Fue el tercer presidente de Uganda y uno de los dictadores más infames del siglo XX. Su mandato estuvo caracterizado por el despilfarro de la economía de su nación, el abuso de derechos humanos, nepotismo, corrupción y represión política y étnica. Se declaró presidente una semana después de realizar un golpe de estado contra el gobierno de Uganda (1971). Cuando el Reino Unido cesó las relaciones diplomáticas con su país, Idi Amin se declaró ‘conquistador de Gran Bretaña’; y también se adjudicó el trono de Escocia. Fue exiliado en 1979, y murió en 2003, sin haber sido condenado por sus crímenes contra Uganda y África.

Theodore Roosevelt. Es considerado como uno de los mejores presidentes de Estados Unidos. Sus principales políticas consistieron en la regulación de las empresas norteamericanas, la protección de los trabajadores y la disminución de impuestos. También prestó sus servicios como mediador en un tratado de paz entre Rusia y Japón (que le valió un Premio Nobel de la Paz), y fue una figura clave en la construcción del Canal de Panamá, en 1903. Roosevelt siempre buscó el apoyo del Congreso norteamericano para aprobar sus políticas, convenciendo a la mayoría de los partidos en aprobar proyectos que beneficiaron a toda la nación norteamericana. Junto con George Washington, Thomas Jefferson y Abraham Lincoln, Theodore Roosevelt forma parte del famoso Monte Rushmore, en Dakota del Sur.

Nicolás II. Cuando asumió la posición de Zar (palabra rusa que significa ‘César’), en 1894, Rusia era una de las grandes potencias económicas del mundo; sin embargo, el propio Nicolás se sentía poco preparado para gobernar su país. Muchos lo culparon por continuar el conflicto con Japón, a pesar de las fuertes derrotas del ejército; también relegó la participación de la nación en el gobierno, favoreciendo la monarquía autoritaria; y la creciente influencia de Gregorio Rasputín en la familia inquietó mucho al pueblo ruso. Cuando abdicó en 1917, la nación estaba devastada por la Primera Guerra Mundial, por una mala administración de la economía y por la revolución bolchevique. Nicolás y su familia fueron ejecutados en 1918, como enemigos de la revolución.

 

Marco Aurelio. El último de los ‘cinco emperadores buenos’ —precedido por Nerva, Trajano, Adriano y Antonino Pío—. Gobernó el imperio romano entre 161 y 180 d.C., dedicando su tiempo libre al estudio y a la filosofía. Hoy, conocemos sus enseñanzas personales gracias a Las meditaciones, una serie de textos donde el emperador analizó su comportamiento como líder y como persona. Con estas meditaciones, Marco Aurelio se permitía recordar las cualidades que le ayudaban a liderar con diligencia, así como los principales defectos que debía corregir, a fin de  mantener un temple apto para el gobierno.

Arquetipos de liderazgo

 

En junio de 2015, la empresa de headhunting Heidrick & Struggles realizó un estudio para definir los arquetipos de liderazgo más comunes (tomando en cuenta factores como inteligencia emocional, habilidad para colaborar, integridad ética y apertura al cambio). La investigación determinó que los ocho arquetipos de liderazgo en las empresas son:

  1. Colaborador: Empático, bueno para detectar talentos, construir equipos y guiarlos.
  2. Energizante: Carismático e inspirador, se conecta emocionalmente con su equipo y le brinda significado a cada objetivo.
  3. Piloto: Estratégico y visionario, hábil para administrar tareas complejas; es abierto a contribuciones y se preocupa por su equipo.
  4. Proveedor: Orientado a las acciones, tiene plena confianza en sus estrategias, es leal a sus colegas y siempre busca ayudar a otros.
  5. Armonizador: Confiable, se preocupa por la calidad y está orientado a la ejecución; crea ambientes positivos y estables, e inspira lealtad.
  6. Pronosticador: Orientado al aprendizaje, es visionario y cuenta con muchos conocimientos. Es cuidadoso en la toma de decisiones.
  7. Productor: Tiene pensamiento lineal y se apega a las tradiciones; se enfoca en terminar todas las tareas y está concentrado en obtener resultados.
  8. Compositor: Es independiente y creativo, le gusta resolver problemas; también es determinado y autosuficiente.

Conoce cuál es tu arquetipo de liderazgo en goo.gl/R9xtx6

 

Liderazgo literario

Las lecciones de liderazgo no solo se encuentran en estudios académicos. La literatura contiene cientos de personajes que reflejan los retos que un líder enfrenta en su día a día, permitiéndonos comprender las implicaciones éticas, personales y sociales que ellos deben atender. Estos son algunos ejemplos literarios sobre liderazgo:

 

  • The Secret Sharer (Joseph Conrad, 1909). Un joven marino es nombrado capitán de su barco. Conoce las reglas de navegación y las leyes marítimas, pero no sabe nada de su tripulación ni tiene experiencia como dirigente de un navío. Su primer reto es elegir si debe ocultar a un hombre acusado de asesinato, en contra de sus marineros y de las reglas de navegación, o si debe elegir arrojar al hombre por la borda, para proteger su reputación. En este relato expresa que las decisiones de un líder van más allá de lo que este considera correcto o incorrecto, sino que las personas y el entorno que le rodean también influyen en su efectividad.
  • I Come as a Thief (Louis Auchincloss, 1972). Un exitoso abogado comete el crimen perfecto. Nadie sospecha de él y su fortuna parece interminable. Sin embargo, su remordimiento lo obliga a confesar el delito y sufrir las consecuencias. A veces, un líder no debe cuidarse de fracasar, sino de ‘embriagarse’ del éxito, de cumplir con expectativas ajenas a costa del bienestar personal, o de caer en una zona de confort que, sin darnos cuenta, puede afectar mucho de lo que un líder construyó con su primera determinación y esfuerzo.
  • Antígona (Sófocles, 441 a.C.). Creonte es el nuevo rey de Tebas, quien debe preservar las leyes civiles de la ciudad. Antígona es la hija de Edipo, el antiguo regidor de la ciudad. Ella quiere enterrar a su hermano bajo la ley religiosa de Tebas, pero Creón ha designado al hermano como traidor, negándole un funeral tradicional. Ambos personajes son líderes, y su falla principal es ignorar la perspectiva ética de cada uno. En cambio, un buen líder entiende que, para dirigir con éxito, necesita conocer puntos de vista contradictorios a los suyos, buscando el beneficio general y no el personal.
  • Todo se desmorona (Chinua Achebe, 1958). Okonkwo tiene una vida exitosa como uno de los jefes de su aldea, en África; sin embargo, todo cambia después de un infortunado accidente, y Okonkwo es desterrado por siete años. Este es un momento de prueba que el personaje principal no esperaba enfrentar. Sin embargo, las leyes de su entorno le obligan a asumir las consecuencias de sus actos. Muchos líderes se han encontrado inmersos en situaciones imprevistas en las que deben aprender a maniobrar con rapidez, agilidad y carácter para salir adelante.

Puedes leer más lecciones sobre liderazgo en Muerte de un viajante (Arthur Miller, 1949); Julio César (William Shakespeare, 1599); El príncipe (Nicolás Maquiavelo, 1532); y El libro de los cinco anillos (Miyamoto Musashi, 1645).

El liderazgo que México necesita

Aunque son ejemplos contrastantes, los líderes anteriores tienen una cualidad similar: su éxito radica en por qué realizaron sus acciones, y en que esa creencia fue compartida por miles de personas. Así, antes que su estilo de liderazgo o sus cualidades para dirigir, la gran fortaleza de un líder es la gente que comparte su visión y que confía en ellos para lograrla. Líderes de opinión como el padre Alejandro Solalinde (defensor de los derechos de los migrantes) apuntan que, para avanzar, nuestro país necesita del empeño de toda la sociedad para cultivar nuestras habilidades y generar sinergia, para construir un mejor México, entre todos.

Hoy, más que nunca, necesitamos formar una nueva generación de líderes, capaces de “conectar” con sus colaboradores, guiarlos, hacerlos sentir parte de la organización y fomentar su desarrollo profesional. Este es el primer paso que debemos realizar para activar la fuerza en nuestras comunidades, apropiarnos de nuestro futuro y dirigir con éxito nuestras propias orquestas.

Liderazgo para llevar

“El liderazgo es una cuestión de inteligencia, humanismo, coraje y disciplina. La dependencia en la inteligencia provoca la rebeldía. La fijación en la confianza provoca necedad. La dependencia en la fuerza del coraje provoca violencia. El exceso de disciplina y el rigor en la comandancia provocan crueldad. Solo cuando se adquieran estas cinco virtudes —cada una correspondiente a su función—, uno podrá ser líder”. Sun Tzu

“Un líder es mejor cuando las personas apenas notan que existe. No es tan bueno cuando la gente lo obedece y le aclama, y es peor cuando lo desprecian. Pero de un líder que habla poco cuando termina su trabajo y cumple su objetivo, dirán: ‘¡Lo logramos nosotros!’”. Lao Tse

“Una gran nación no es liderada por un hombre que simplemente repite el habla de las esquinas o las opiniones de los periódicos. Una gran nación es liderada por aquel hombre que escucha más que eso; o quien, al conocer esas palabras, las entiende mejor, las unifica y les brinda un significado común. […] Así, él puede decir lo que nadie más conoce: el significado común de la voz común. Tal es el hombre que lidera una nación grande, libre y democrática”. Woodrow Wilson

“Algunos ciudadanos son tan buenos que ningún líder podría hacer algo para ayudarles a mejorar. Otros son tan incorregibles que no se puede hacer nada para mejorarlos. Pero una gran parte de las personas se guían por la corriente moral de sus tiempos. El líder debe ayudarles a crear dicha corriente”. Anónimo
“Ningún hombre es lo suficientemente grande o sabio como para que ninguno de nosotros le confíe nuestro destino. La única forma en que alguien puede guiarnos es restaurando la convicción en nuestra guianza propia”. Henry Miller

¹ Fuentes

 

  • Collins, J. (2011). Level 5 leadership: The triumph of humility. Disponible en “HBR’s 10 must reads on leadership. Boston, MA: Harvard Business Review Press.