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La otra cara de la IA

¿Qué precio paga el planeta por cada palabra e imagen generada por la Inteligencia Artificial? Detrás de cada interacción con un chatbot, se esconde un sistema complejo, cuya operación deja una marca significativa en el medio ambiente.



Generar tan sólo un texto de 100 palabras en un chatbot como ChatGPT o Copilot, puede consumir en promedio hasta 519 mililitros de agua, lo que equivale a una botella de agua; aunque este consumo puede parecer mínimo, se magnifica cuando se analiza el impacto a gran escala; al menos durante el entrenamiento del modelo GPT-3 se llegaron a consumir hasta 4.9 millones litros de agua.


Los servidores que operan los centros de datos generan cantidades masivas de calor al realizar los miles de cálculos necesarios para cada respuesta. Para evitar sobrecalentamientos, el sistema requiere enfriamiento constante, a menudo mediante sistemas que utilizan agua para transferir el calor hacia torres de refrigeración. Este proceso es comparable a cómo el sudor enfría el cuerpo humano. En zonas donde el agua escasea, se utilizan sistemas eléctricos de aire acondicionado, pero a costa de un mayor consumo energético.


El trend de la generación de imágenes al estilo de Studio Ghibli a finales de Marzo 2025 hizo en pocas horas boom logrando colapsar y sobrecalentar los servidores de ChatGPT, esta función a los días fue restringida por el CEO de la OpenAi en un mensaje a través de X con la premisa que "su equipo necesitaba descansar".


No estamos hablando que todo el recurso hídrico que utilizan estos servidores se desperdicia, se tiene que utilizar entre tres y diez veces más antes de evaporarse, sin embargo es necesario reemplazarla para evitar fallas y acumulación de sales en los hardware de los servidores.


Aqui algunas verdades sobre el costo ambiental de la IA:

  • La producción  de herramientas de Inteligencia Artificial gasta entre el 3% y el 4% de la energía mundial, pero se calcula que en 2030 el consumo será del 25%.

  • El entrenamiento de un modelo es equivalente al CO2 de cinco automóviles durante 15 años.

  • Una consulta de chatbot gasta 10 veces más electricidad que una búsqueda de Google (2.9 Wh contra 0.03 Wh), según el Goldman Sachs Research


La huella de carbono e hídrica es excesivamente grande teniendo en cuenta los millones de usuarios que la utilizan y de aquí radica la importancia de diferir cómo, cuando y donde trabajar con los modelos de IA para hacerlo de una manera sostenible.


Pero no todo son malas noticias ya que hay estudios que señalan que la IA tiene la capacidad de mitigar las emisiones globales GEI en un 5 a 10% para el 2030. Aunque sea un largo camino, es necesario ser conscientes del cambio para ayudar al desarrollo sustentable y sostenible.


FUENTES: National Geographic España | Econews | Instituto para el futuro de la Educación Tec

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